Cuando la mala fama está justificada.
Para el que no sepa lo que ocurrió en Manresa el pasado miercoles, a continuación pasamos a detallar.
En plena pretemporada ACB, los clubes apuran sus cartuchos para la puesta apunto. Uno de ellos, un clásico de la liga ACB, ganador del titulo en 1998, el Ricoh Manresa, jugaba este pasado miércoles uno de los partidos más duros de la fase de preparación. Un rival de entidad, que se ha reforzado mucho y que llegaba a Manresa para deleite de los aficionados al baloncesto.
El rival en cuestión, el Olympiacos, llegaba con sus Macijauskas, Woods, Tsakalidis, Bouroussis y compañÃa, y al frente de todos ellos su “jefe”: Pinhas Gershon.Un personaje estranbótico de estos que circulan por el mundo del baloncesto. Un entrenador con un palmares envidiable en su anterior etapa al frente del Maccabi, donde consiguió 6 ligas y 3 Euroligas, y una persona un tanto particular.
Gershon es el tÃpico entrenador que no se sienta en los partidos. Que gesticula todo el rato. Que abronca a sus jugadores cuando le da la real gana. Y que sobretodo, no es muy amigo de los árbitros. Vamos un hombre todo espectaculo y que en Manresa no estaba dispuesto a pasar inadvertido.
Segundo cuarto del partido. En el marcador resalta la igualdad de un partido donde los hombres de Jaume Ponsarnau se están dejando todo en la pista. En estas que el acta del partido ya reflejaba una técnica señalada al banquillo visitante, cuando durante el segundo cuarto Pini Gershon acaba con la paciencia del arbitro principal Xavier Amorós y este le señala la segunda técnica, con la consecuente expulsión del entrenador israelÃ.
Gershon lleva años en esto del baloncesto, le han pitado miles de técnicas y a vivido situaciones al alcance de pocos entrenadores. Vamos que sabe lo que hace en todo momento. Pues bien, ni corto ni perezoso, cuando los arbitros le enseñan las puertas del vestuario para que abandone la pista expulsado, el señor Gershon con un ligero gesto de su mano se atreve a decir que él no se va de la pista bajo ningún concepto.
Logicamente ni árbitros, ni jugadores, ni espectadores ni nadie que vió el partido daba crédito a lo que pasaba sobre la pista. Gershon habÃa sido expulsado y no querÃa irse. Por cierto volvemos a remarcar algo importante en todo esto; el partido era amistoso. Vamos que no habÃa nada en juego y que “en principio” a pesar de que es preparación para los dos equipos, pues habrÃa que tomarse las cosas con más calma.
Los árbitros detubieron el encuentro durante un cuarto de hora, ante la indignación del Ricoh Manresa y sus aficionados. Logicamente los jugadores del Olympiacos estaban junto a su entrenador dispuestos a irse a las duchas si hacÃa falta. Gershon seguÃa en las suyas y no querÃa irse del partido. Le habÃan pitado dos técnicas, estaba expulsado pero él no querÃa irse. Todo un caballero.
Josep Vives, presidente del Manresa decidió bajar a la pista y mediar en todo el embrollo. Vives habló con los árbitros y les hizo entender que lo mejor para la situación era continuar con el partido, ya que era amistoso y suspenderlo hubiera sido una tonteria. A todo esto, Gershon de brazos cruzados y con su cabezonerÃa intacta.
El partido, tras un cuarto de hora de parón, continuó como si nada. Pini Gershon en el banquillo como si nada hubiera pasado, eso si el arbitro Amorós, hizo constar en el acta la circunstáncia que se habÃa producido i que habia tomado la decisión de no suspender el partido para evitar perjudicar a un club de la ACB y sobretodo al espectaculo.
Que curioso, un árbitro haciendo cosas por el espectaculo y un entrenador fastidiando lo que tenÃa que ser una fiesta. Un personaje más del baloncesto que con su edad y sus excentricidades… deberÃa ir pensando en la retirada. Verguenza ajena.





























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28 de Noviembre del 2007 a las 9:36 am
Hello people70d456
Yhanks you dijo
1 de Febrero del 2008 a las 3:46 pm
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